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El ejercicio y su ayuda a la función cerebral

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El ejercicio no solo ayuda a nuestros músculos, también mejora la función cerebral.

El ejercicio no es solo importante para nuestra salud, es importante también para las funciones cognitivas. Sin él, estamos en riesgo de ser obesos o diabéticos, y de desarrollar enfermedades ligadas a la función cerebral, como desordenes psiquiátricos, demencia y comportamientos violentos.

Existe una proteína que podría tener una función importante en estos cambios fisiológicos drásticos, tanto mentales como físicos: El factor neurotrófico derivado del cerebro (Brain-derived neurotrophic factor o BDNF), el cual incrementa con el ejercicio y la actividad física (1,2),  y promueve el desarrollo del cerebro (3, 4-6).

La literatura en general muestra que el ejercicio regular puede tener muchos beneficios cognitivos.  Algunos investigadores sugieren que el ejercicio tiene efectos antidepresivos, al menos contra la depresión leve, y puede incluso compensar la enfermedad de Alzheimer. Se necesitan muchos más datos para obtener información clara acerca de los efectos del ejercicio en los procesos  cognitivos, aunque actualmente se están llevando a cabo investigaciones a nivel clínico de los efectos del ejercicio en la enfermedad de Alzheimer y esquizofrenia.

Se cree que muchos de estos efectos son mediados por BDNF. En primer lugar, BDNF circulante se incrementa por el ejercicio, en parte por la liberación en sangre a partir de las uniones neuromusculares. En el músculo, BDNF puede incrementar la síntesis de proteínas y el metabolismo de lípidos (grasas), los cuales son puntos clave del ejercicio.  En ratones, se ha observado que existe una relación inversa entre los niveles de BDNF y la diabetes tipo 2 (7,8), una enfermedad para la cual se sabe que el ejercicio, junto con cambios apropiados en la dieta,  es la mejor terapia aunada a la medicación.

En el cerebro,  BDNF incrementa las conexiones neuronales y es crucial para algunos aspectos de la memoria (8). BDNF desempeña un papel importante en el hipocampo, una región del cerebro que entre otras cosas controla el peso corporal y la homeostasis energética (9). También estimula a las mitocondrias cerebrales (las máquinas de poder en las células)  para usar la energía de manera más eficiente (10).

En los seres humanos, los incrementos de BDNF podrían estar ayudando al desarrollo del hipocampo y la corteza prefrontal, los cuales son áreas del cerebro involucradas con la ubicación espacial, la toma de decisiones, el control de contexto, miedos y emociones (10,11).  BDNF tiene un papel importante en la corteza prefrontal del cerebro, una región que está asociada también con desordenes psiquiátricos (12).

Tomando en cuenta la información anterior, el ejercicio también activa nuestros cerebros, particularmente, a través de rutas que ayudan a incrementar el número de conexiones neuronales. Se piensa que el ejercicio incrementa BDNF en áreas del cerebro que, a su vez, tienen efectos fisiológicos que nos ayudan a protegernos de problemas psiquiátricos, incluyendo comportamientos violentos.

La falta de actividad física puede tener múltiples efectos perjudiciales, sobre todo cuando se mezcla con una dieta inapropiada, por lo que adquirir el hábito del ejercicio es la inversión más barata que podemos hacer para cuidar nuestra salud.

Entrena por tu salud, no por tu ego.

Referencias

  1. Neeper S. A., Gómez-Pinilla  , Choi J.  & Cotman C. W. (1996). Physical activity increases mRNA for brain-derived neurotrophic factor and nerve growth factor in rat brain. Brain research726(1), 49-56.
  2. Neeper S. A., Góauctemez-Pinilla F., Choi J., & Cotman C. (1995). Exercise and brain neurotrophins. Nature,
  3. Ernfors P., Lee K. F. & Jaenisch R. (1994). Mice lacking brain-derived neurotrophic factor develop with sensory deficits. Nature, 368 (6467):147–150.
  4. Schwartz P. M., Borghesani P. R., Levy R. L., Pomeroy S. L., Segal R. A. (1997). Abnormal cerebellar development and foliation inBDNF−/− mice reveals a role for neurotrophins in CNS patterning. Neuron, 19(2):269–281.
  5. Bekinschtein P., Cammarota M., Igaz L.M., et al. (2007) Persistence of long-term memory storage requires a late protein synthesis-and BDNF-dependent phase in the hippocampus.Neuron, 53:261–277.
  6. Zuccato C., & Cattaneo E. (2009). Brain-derived neurotrophic factor in neurodegenerative diseases.Nature Reviews Neurology5(6), 311-322.
  7. Chalder M., Wiles N. J., Campbell J., Hollinghurst S. P., Haase A. M., Taylor A. H. & Lewis G. (2012). Facilitated physical activity as a treatment for depressed adults: randomised controlled trial.BMJ344, e2758.
  8. Mattson M. P. (2012). Evolutionary aspects of human exercise-born to run purposefully.Ageing research reviews11(3), 347-352.
  9. Noble E. E., Billington C. J., Kotz C. M. & Wang C. (2011). The lighter side of BDNF.American Journal of Physiology-Regulatory, Integrative and Comparative Physiology300(5), R1053-R1069.
  10. Markham A., Cameron I., Bains R., Franklin P., Kiss J. P., Schwendimann L. & Spedding M. (2012). Brain‐derived neurotrophic factor‐mediated effects on mitochondrial respiratory coupling and neuroprotection share the same molecular signalling pathways.European Journal of Neuroscience35(3), 366-374.
  11. Qi H., Mailliet F., Spedding M., Rocher C., Zhang X., Delagrange P. & Svenningsson P. (2009). Antidepressants reverse the attenuation of the neurotrophic MEK/MAPK cascade in frontal cortex by elevated platform stress; reversal of effects on LTP is associated with GluA1 phosphorylation.Neuropharmacology,56(1), 37-46.
  12. Agid Y., Buzsáki G., Diamond D. M., Frackowiak R., Giedd J., Girault J. A. & Weinberger D. (2007). How can drug discovery for psychiatric disorders be improved?Nature reviews Drug discovery6(3), 189-201.

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