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Las proteínas en polvo, ¿Malas para el hígado y los riñones?

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Muchas personas deciden no consumir los suplementos o comúnmente conocidos como “proteínas”, porque piensan que van a dañar su hígado y sus riñones, porque éstos son los órganos más influyentes a la hora de desintoxicar el organismo evacuando nutrientes en exceso, o convirtiendo ese exceso en almacenamiento o depuración.

Claro también se encargan del proceso de degradación y síntesis de los nutrientes que ingresan a nuestro organismo, para luego ser enviados a las muchas células que componen todos los tejidos de nuestro cuerpo.

En general este tipo de suplementos, mal llamados solamente como “proteínas”, porque no solamente se componen de este tipo de macronutrientes (también llevan carbohidratos, grasas y micronutrientes), no son realmente nocivos para la salud del hígado y/o riñones siempre y cuando se tomen ciertas medidas y/o precauciones .
No obstante, lo mejor es acudir con un nutriólogo y un médico antes de empezar a ingerir este tipo de suplementos, para descartar alergias, intolerancia a la lactosa y/o posibles problemas hepáticos o renales ya manifestados con anterioridad que podrían empeorar con el consumo de este tipo de suplementos o “proteínas” en polvo.

1. Beber agua durante el día.

La importancia de beber agua en el transcurso del día no radica solamente en la influencia que tiene la misma en la “quema” de grasa por medio de la lipólisis, proceso en el cual participa la hidrólisis, sino también en muchos procesos bioquímicos y fisiológicos, como lo es la misma digestión la cual se lleva a cabo a través de la misma hidrólisis, es decir la unión de una molécula de agua con alguna de otro tipo para su posterior transporte (la degradación se da por procesos enzimáticos) a los distintos tejidos.

El agua es muy importante prácticamente para todo. Si no hay suficiente agua en el plasma sanguíneo, va a haber una saturación de desechos que difícilmente van a poder ser eliminados y/o evacuados, lo que genera una carga muy alta para el hígado y los riñones, por lo cual una ingesta extra de nutrientes “superconcentrados” como los que aportan las “proteínas” en polvo, podrían elevar y a la vez empeorar las cosas.

De ahí la importancia de tomar agua a lo largo del día y obviamente durante los descansos entre series de entrenamiento con pesas en el gimnasio.

2. Consumir las “proteínas” en polvo cuando el cuerpo realmente lo requiera.

Aquí aplica para aquellos que deciden consumir estos suplementos sin practicar ejercicios físicos intensos como deportes o entrenamientos con pesas en los gimnasios, porque creen que con el simple consumo de los mismos la hipertrofia muscular se va a dar como si nada.

También aplica para aquellos que entrenan de manera intensa pero que consumen estos suplementos en horas y días en donde no es convenientes ingerirlos, como es el caso de aquellos que los consumen en días de descanso, o en momentos en un día de entreno en donde las reservas de aminoácidos y glucógeno intramuscular no están en niveles realmente bajos, como si sucede cuando se viene del período de sueño-ayuno y justo después de entrenar.

También aplica para aquellos que deciden reemplazar casi que todas las comidas por este tipo de suplementos, lo cual no es recomendado no solo por las concentraciones elevadas de macro y micronutrientes que traen este tipo de suplementos o “proteínas” en polvo, sino también por otros componentes que traen como aditivos químicos, colorantes, saborizantes, etc., que generan una carga extrema de trabajo tanto para el hígado como para los riñones y otros órganos que componen el sistema digestivo.

3. Evita consumir este tipo de “proteínas” en polvo con leche u otro tipo de bebidas que no sea agua.

El agua es el solvente universal por excelencia y así mismo ayudará a un mejor transporte y asimilación de los nutrientes que componen este tipo de suplementos (pero también aplica el punto anterior de consumirlos cuando el cuerpo realmente lo requiera).

Consumiendo la proteína en polvo en leche, por ejemplo, solamente se generará un aporte de una gran cantidad y excesiva de nutrientes por unidad de tiempo, además de los componentes químicos del suplemento y de la misma leche, que ponen a trabajar de manera excesiva al hígado, riñones, otros órganos, y que además pueden generar acumulaciones de grasa de manera excesiva, porque una gran cantidad de nutrientes “superconcentrados” agregados por unidad de tiempo, más los de la leche, posiblemente se irán en su mayoría al almacén infinito de grasa, o sea al tejido adiposo, porque una cantidad excesiva de proteínas consumidas por unidad de tiempo, también pueden ser convertidas en ácidos grasos para su posterior almacenamiento en este tejido, por medio de procesos bioquímicos.

El consumo de este tipo de suplementos proteicos en polvo en muchas ocasiones no es estrictamente necesario, sobretodo cuando la personas se alimenta muy bien tanto en cantidad como en calidad. También tiene que ver el requerimiento energético total de la persona para que se pueda decidir si consumir este tipo de batidos proteicos en polvo (con o sin carbohidratos) es una buena idea para lo que se quiere lograr tanto a nivel estético como a nivel de recuperación muscular.

Hay que tener en cuenta que el simple hecho de consumir batidos proteicos no va a generar mayores resultados si no se entrena, o si de hecho ya se entrena pero no se realizan cambios en el entrenamiento. O sea, la función real de este tipo de suplementos es la de ayudar a agilizar los procesos de recuperación muscular puesto que ayudan a recuperar los niveles de nutrientes macro perdidos/invertidos durante una sesión de entrenamiento intensa(glucógeno hepático e intramuscular, proteínas musculares, etc.).

Si después de un tiempo de haber consumido un batido de Proteínas se empiezan a generar molestias gastrointestinales, probablemente no se deba a problemas directos en tu hígado y/o riñones, sino más bien a que eres alérgico(a) a las proteínas de la leche y/o intolerante a la lactosa, por lo cual tal vez debas plantearte el optar por consumir suplementos fabricados a base de otro tipo de proteínas, o decidir si definitivamente mejor optas por mejorar tu alimentación.

A continuación mostramos un video donde nos explican muy bien si hay algún daño en los riñones y el hígado por tomar proteína en polvo:

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